Oporto: Vinos y puentes

Dos días intensos de mucho viaje y reuniones… lejos de una conexión decente.

Pero siempre hay un momento para el disfrute. Esta semana los negocios me han traído hasta Oporto, y he conseguido hacer un hueco, para dedicarme a los placeres conocidos.

La verdad es que la ciudad me ha sorprendido. Está llena de pequeños rincones y sorpresas.La primera de ellas, la librería Lello.


Situada en pleno centro, a dos manzanas de la estación de ferrocarril, sorprende por su decoración en madera, y una imponente escalera central. La oferta de libros está también a la altura, con títulos muy interesantes de arquitectura y fotografía.



La segunda sorpresa fue la estación de tren: impoluta y con el encanto de las estaciones de antaño.

De ahí me escapé hasta el río. Un paseo tranquilo, por la rivera, …y cruzando cualquiera de los puentes, (en la foto el Puente Dom Luiz I) pasamos al otro lado del Duero, para alcanzar la Rivera de Gaia, donde se encuentran las Cavas de Rivera, es decir: Todas las bodegas de Oporto.

A lo largo del rio se encuentran las cavas de envejecimiento de los famosos vinos de Oporto, y en el río, los barcos en los que originariamente se transportaba el vino desde su producción, hasta su envejecimiento en Oporto.

Visitamos la Bodega Calem, una de las más antíguas, y catamos varios vinos. Un descubrimiento: el Porto Branco.

Un vino semidulce, para tomar bien frío, lleno de aromas de fruta, (manzana, piña) y la potencia del aguardiente. Un vino perfecto para postre y para noches de largas, largas tertulias.

Como no podía ser de otra manera, la tarde acabó con un par de víctimas en la maleta: Un Porto branco lágrima (Dulce) y un Tawny de 10 años. …Habrá que reservarlos para alguna ocasión especial… o habrá que organizar una buena cena con la excusa de catarlos. (cualquiera de las dos opciones sera motivo para un post)
Dejamos la bodega reconfortados por el calor del vino, en pleno atardecer.

Ayer hubo poca oportunidad de ocio, pero recuperamos fuerzas con un vino blanco de Douro: Planalto 2006. Afrutado, muy floral y muy fresco, el complemento ideal para los espetos de Gambones y calamares con los que nos agasajaron nuestros asociados.

3 Responses to “Oporto: Vinos y puentes”

  1. Anonymous says:

    Pero tú has ido a Portugal a trabajar o a qué. Hay que ver cómo te cunde el día!!!!

  2. Pipo says:

    Quiero tu trabajo!!! Pero solo la parte buena,e!

  3. El Capitán & The Pilgrim Crew says:

    Uhmmm; hay un truco muy bueno para que te cunda el día:
    Te levantas a las 5 de la mañana. Te metes una “jartá” de kilometros sin parar a tomar cafelitos… te comes un sandwich mientras conduces; al mismo tiempo que repasas mentalmente las reuniones que te esperan.
    Y cuando llegas a tu destino le dedicas a clientes y empleados el tiempo que cada uno necesite.
    Si les apetece ir a comer… pues se va. A cenar?… pues se va (aunque no apetezca)
    …y se intenta adivinar que es lo que les hace a cada uno sentirse importantes… Un vino, su ciudad, dejarse ver por un local de moda…

    Con estos consejillos se consiguen cosas importantes… a veces hasta se disfruta del proceso.
    …pero no nos engañemos. Es cansado, a veces terriblemente tedioso… y algunas veces una pérdida de tiempo.

    Así que intento disfrutar todo lo que puedo.
    …y sobre todo, no nos engañemos. detras de cada sitio del que hablo hay muchas gasolineras de carretera, y mucho sandwich infame.

    Akgun día hablaremos del lado oscuro de la gastronomía española!

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