NYYC40
Bajo este críptico nombre se escondían lo que los lobos de mar dieron en llamar “Los cuarenta Rugientes” un grupo de pequeños veleros que dejaron boquiabierto al mundo naútico allá por los años 20 (1920)
También conocidos como los “Peleones cuarenta”, “The roaring Forties” o “Fighting forties” los buques fueron encargados por el club de yates de Nueva york al mítico constructor naval Nathanael Herreshoff.
Bajo un exigente pliego de condiciones redactado por los socios del NY Yatch club, entre 1916 y 1926 salieron de los astilleros Herreshoff 14 rugientes veleros:
Marilee, Chinook, Mistral, Rowdy, Rugosa II, Jessica, Dolly Brown
Shawara, Black Duck, Maisie (Thypoon), Squaw
Katharine, Pamparo, Zilph
La principal característica de los cuarenta rugientes era su incomparable comportamiento con vientos duros y mar gruesa. Su relación de más del 50% de lastre (11 toneladas de lastre frente a un desplazamiento de 21!) y su gran manga, hacía posible que los NY40 volaran apoyados sobre su costado, en una escora imposible para otros buques. Ese era el origen de su sobrenombre: Los NY YC40 desarrollaban su mejor papel en medio de mares rugientes y olas amenazadoras. Al mismo tiempo eran barcos dóciles y cómodos en las travesías de paseo.
Eran los fórmula 1 del momento, con tripulaciones que fanfarroneaban de navegar durante todo el día con cualquier mar y beber durante toda la noche con el mismo empeño. Se dice que nunca rechazaban una carrera y hacían volar sus veleros hasta la victoria.
Conocido como “el mago de Bristol”, la historia de Herreshoff es una leyenda en si misma, por lo que la dejaré para otro post que tengo en preparación (N. Herreshoff Vs. W. Fife). Simplemente decir que fué el diseñador y constructor de manera consecutiva de 8 de los ganadores de la Copa América (de 1893 a 1934).
La intención de Herreshoff al diseñar los NY40 era la de conseguir un barco ganador en las regatas, pero al mismo tiempo un barco con el espacio, la comodidad y el equipamiento necesarios para hacerlos cómodos y confortables en las travesías de placer. No hay que olvidar que los clientes del NYYC eran adinerados hombres de negocios que combinaban la competición con una vida de lujo y ostentación.
Con una eslora en cubierta de 17,98 metros (20 metros incluyendo bauprés) se producen numerosas confusiones ya que su denominación “NY 40″ hace referencia a la medida de 40 pies (12,9 metros) eslora que se les asigna erroneamente en algunos casos.
En realidad, la medida de 40 pies, la presenta en la línea de flotación, no en su eslora total.
A principios del siglos pasado fueron barcos de gran éxito, admirados por sus victorias en las regatas, superando incluso barcos de clases superiores. Hoy en día los supervivientes de esta clase continuan cosechando éxitos. Buen ejemplo de ello son el Rowdy y el Marilee.
El Rowdy es una de las joyas de YCM (Yatch Club Monaco) y ha ganado numerosas regatas clásicas en el mediterraneo.
El Marilee también cosecho numerosos éxitos en su periplo europeo (a partir de 2002); ganando numerosas regatas.
Estos dos veleros son ejemplos vivientes de soberbias restauraciones realizadas con esmero; sustituyendo en algunos casos hasta el 70% de las piezas originales, reponiendolas en todos los casos con materiales idénticos. Solo así se consigue preservar el espíritu marinero de aquellos años.
Un espíritu basado en el amor por las cosas bien hechas, por los detalles y acabados; implacable con los adversarios y una fuente de placer para sus propietarios.
Así eran “los cuarente rugientes”























Preciosas fotos y artículo, no conocía nada de estos veleros, pero la verdad es que su imagen es la de auténticas bellezas flotantes, transmiten fuerza y elegancia….Bien hecho Cap